Agencia de nueva publicidad Bob

LA AMENAZA PUEDES SER TÚ.

Publicado en la Revista Anuncios

Mientras seguimos currando, hay que seguir pensando. Ya se sabe, a Bernbach rogando y con el mazo dando. Y además, supongo que es nuestra obligación analizar la sociedad y ver un poquito más allá de nuestras narices. Aunque sólo sea para aconsejar lo mejor que sepamos a quién nos paga.

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Últimamente, en la agencia hablamos mucho de un nuevo planteamiento que rompe paradigmas (otro más, otra vez). En este caso se trata de trasladarnos varios pasos más allá, intentar verlo desde allí y, una vez asumido, tomar las medidas oportunas, ahora que aún hay tiempo para actuar frente a algo que empieza a perfilarse como otra amenaza real para las marcas: tú y tu marca.

Un día no muy lejano, una marca personal puede tener más influencia, ser más relevante, “pesar” más, que una marca comercial, por mucho dinero que esta tenga y por poco que tenga la primera. Y puestos a teorizar, quizá un día las marcas comerciales paguen a las marcas personales para que estas les recomienden. (Como a los famosos ahora, pero a lo bestia).

Las marcas personales pueden canibalizar a las marcas comerciales porque a diferencia de estas últimas, las marcas personales son reales, auténticas, activas en comunicación y relevantes.

Una marca personal es tan real como la persona que hay detrás de esa marca. No hay nada más, no hay productos, no hay servicios. Sólo hay opinión, relevancia, una forma de ver y relacionarse con el mundo, una propuesta real, una forma de actuar frente a lo que le rodea. Algo que nunca tendrá una marca comercial mientras no entiendan de otra forma su rol en la sociedad (quizá piensen que su único rol es ofrecernos productos. Pues hay se quedarán y para eso nos servirán, proveedores, pero no marcas).

Obama fue el año pasado la tercera marca más valorada del mundo en el medio que más influencia tiene sobre los consumidores a la hora de comprar o elegir un producto.

Twitter, Google y Obama, en ese orden. Hombre, no significa que vayas a convertirte en el nuevo Obama (quién sabe) pero es un claro ejemplo del poder que ofrecen los nuevos medios para construir marcas personales y de lo que se puede llegar a influir con ellas.

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http://publicanal.com/2009/04/08/twitter-lidera-el-ranking-de-marcas-sociales/

Para encontrar una marca comercial (ajena al mundo de la tecnología) hay que ir hasta el puesto número 24, Ford, y Nike está en el puesto 40, lo que demuestra lo perdidas que están las marcas comerciales en los nuevos escenarios de decisión.

Algo que seguirá sucediendo mientras no entiendan de otra forma su rol en la sociedad. Es llamativo comprobar cómo las 30 primeras marcas comerciales más populares están relacionadas con el mundo de la tecnología, lo que les dota de relevancia en estos momentos, pero quizá no mañana. La relevancia ha llegado, en la mayoría de los casos, por su actividad, pero no por los valores de su marca y el trabajo que se haya hecho con ella.

El principal problema de las marcas comerciales es que quizá piensen que su único rol es ofrecernos productos, adornados con atributos, pero productos. Esto que en principio parece lógico, está encerrando a las marcas comerciales en el cajón de los proveedores y es una de las causas del crecimiento de las marcas blancas.

Todas las marcas tienen un rol en nuestra sociedad y el éxito de esa marca dependerá de lo relevante que sea ese rol para mí. Si una marca comercial me ofrece patatas con sabor a anchoas, la relevancia se limitará a la hora del aperitivo, y llegado ese momento, elegiré entre diferentes patatas con sabor a anchoa, asumiendo un mínimo de calidad entre toda la oferta, supongo que me iré a precio. ¿Alguien es capaz de darme una argumento en contra de esta decisión? La relevancia que me ofrece la marca es mínima.

Si las marcas comerciales se limitan a sus productos, a su escasa relevancia y a los “adornos” publicitarios, estarán abonando el camino, la autopista, a las marcas personales que decidirán qué es lo bueno y lo malo en cada momento y faceta de nuestra vida.

Hoy puedes crear una marca personal muy influyente sin mucho dinero y tu marca será mil veces más real que una marca comercial porque en el fondo, lo único real que hay detrás de una marca es su producto o servicio, el resto son “añadidos”, y de escasa relevancia.

Esto que en principio no parece que afecte a nuestra industria ni a la vida útil de las marcas comerciales, puede suponer una brecha todavía más grande entre los productos, las marcas que los representan y las personas.

Antes, sólo unas cuántas personas tenían la posibilidad de convertirse en una marca gracias a la exposición de su actividad (actores, deportistas, presentadores, etc.) Hoy no necesitas estar en un medio para conseguir la mayor exposición y relevancia que puedas imaginar. Hoy está Internet.

Es verdad que las personas aún no nos hemos dado cuenta de las posibilidades del medio social para crear nuestra propia marca personal, pero en unos añitos, alguien caerá en la cuenta.

¿Dónde quedarán las marcas comerciales? ¿Se limitarán a ofrecernos sólo productos? ¿Conseguirán ser relevantes para nosotros? ¿Entenderán que deben cambiar su rol en nuestra vida para conseguir significar algo en ella?

La máxima aspiración de una marca comercial es ganarse la confianza de su público. ¿En quién confías más, en una marca de patatas o en una persona? Esa es la reflexión.


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18 Marzo 2010 a las 6:17 - POR Juan Carlos Monroy
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Excelente reflexión amigo César. Crisis de confianza. Una de las muchas razones ke han llevado al consumidor (yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos) a no confiar en las ke hoy consideramos grandes marcas de cualkier sector (automóviles, telefonía, distribución, etc) ha sido por no saber kién hay (persona real de carne y hueso) detrás de una marca. Las ke a lo largo de los años para crecer se han visto obligadas a salir a bolsa y con ello a perder su identidad humana, han acabado por convertirse en “entes” formados por millones de accionistas, millones de rostros ke es lo mismo ke decir ninguno. En los pueblos de nuestros padres, a la hora de comprar el pan, bajabas a la tienda de Manolo, la leche la comprabas a la señora Juani y los zapatos al señor Antonio ke los hacía para toda la vida. Ellos eran los responsables de su producto al ke ponían su nombre como el padre ke pone nombre a su hijo con todo lo ke ello significa. Su producto era de plena confianza como lo es un hijo para un padre. Actualmente las marcas no tienen rostro humano y su ausencia provoca una natural desconfianza al no saber nunca el parentesco del producto ke se adkiere. Son marcas producto de mil padres. Lo ke podríamos decir (perdón por la expresión) marcas “hijas de puta”. Y no conozco a nadie ke se fíe de un “hijo de puta” (repito, con perdón de la expresión). Vaya mundo.

18 Marzo 2010 a las 18:18 - POR Jorge Vallet
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Buen artículo César. Marcas “hijas de puta”, posible titular del próximo post…

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