Comentarios en: LOS 20 BOLIS DE OBAMA http://bobnuevapublicidad.com/bob/2010/03/los-20-bolis-de-obama/ Nueva Publicidad Thu, 23 May 2013 19:53:43 +0000 http://wordpress.org/?v=2.7 hourly 1 Por: Bitacoras.com http://bobnuevapublicidad.com/bob/2010/03/los-20-bolis-de-obama/comment-page-1/#comment-2490 Bitacoras.com Wed, 31 Mar 2010 09:27:58 +0000 http://bobnuevapublicidad.com/bob/?p=1546#comment-2490 <strong>Información Bitacoras.com...</strong> Esta anotación ha sido propuesta por un usuario para ser votada en Bitacoras.com. Para que el proceso finalice, deberás registrar tu blog en el servicio.... Información Bitacoras.com…

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Por: Juan Carlos Monroy http://bobnuevapublicidad.com/bob/2010/03/los-20-bolis-de-obama/comment-page-1/#comment-2488 Juan Carlos Monroy Tue, 30 Mar 2010 11:10:55 +0000 http://bobnuevapublicidad.com/bob/?p=1546#comment-2488 Estimado amigo César: Excelente observación sobre la "lovemark" Obama. Nadie llega al despacho oval de la casa blanca sin antes haber recorrido de norte a sur y de este a oeste cada uno de los diferentes estados de EEUU. Del mismo modo que nadie llega al Blue Note Jazz Club de la tercera avenida de Nueva York sin haberse pateado antes los tugurios más recónditos de ciento y una ciudades. Sólo hay un camino: trabajar y trabajar. Una "lovemark" no nace de la noche a la mañana. Es necesario conocer las necesidades de tu público, conocer el momento concreto, ofrecer respuestas a sus demandas, en definitiva adquiriendo confianza en ti mismo y ganándote la de los demás. Gracias a ese recorrido previo en el que un producto se ha puesto a prueba, rectificando, adaptando y mejorando es como una marca adquiere el rol de "lovemark". Las marcas que hoy amamos como si fueran nuestras (que en el fondo lo son), han sabido dar respuesta a sus clientes como Chet Baker sabía entender a sus fans de un club de Nueva Orleans o en una jam session en el festival de Montreaux. Eso le convirtió en una "lovemark" que perdura años después de su desaparición. Cada bolígrafo entregado simbólicamente por Obama no es más que saber dar respuesta a la necesidad de su público en un momento concreto. Mañana será otra diferente y habrá un nuevo reto, pero eso hará crecer la confianza y acrecentar su prestigio de "lovemark". Por desgracia, al igual que hay pocos "obamas" en la clase política mundial, tampoco hay muchas "lovemarks" que sepan entender a sus clientes. Con escucharles, sería suficiente. Adelante, siempre adelante. Juan Carlos Monroy. Estimado amigo César:
Excelente observación sobre la “lovemark” Obama. Nadie llega al despacho oval de la casa blanca sin antes haber recorrido de norte a sur y de este a oeste cada uno de los diferentes estados de EEUU. Del mismo modo que nadie llega al Blue Note Jazz Club de la tercera avenida de Nueva York sin haberse pateado antes los tugurios más recónditos de ciento y una ciudades. Sólo hay un camino: trabajar y trabajar. Una “lovemark” no nace de la noche a la mañana. Es necesario conocer las necesidades de tu público, conocer el momento concreto, ofrecer respuestas a sus demandas, en definitiva adquiriendo confianza en ti mismo y ganándote la de los demás. Gracias a ese recorrido previo en el que un producto se ha puesto a prueba, rectificando, adaptando y mejorando es como una marca adquiere el rol de “lovemark”. Las marcas que hoy amamos como si fueran nuestras (que en el fondo lo son), han sabido dar respuesta a sus clientes como Chet Baker sabía entender a sus fans de un club de Nueva Orleans o en una jam session en el festival de Montreaux. Eso le convirtió en una “lovemark” que perdura años después de su desaparición. Cada bolígrafo entregado simbólicamente por Obama no es más que saber dar respuesta a la necesidad de su público en un momento concreto. Mañana será otra diferente y habrá un nuevo reto, pero eso hará crecer la confianza y acrecentar su prestigio de “lovemark”. Por desgracia, al igual que hay pocos “obamas” en la clase política mundial, tampoco hay muchas “lovemarks” que sepan entender a sus clientes. Con escucharles, sería suficiente. Adelante, siempre adelante. Juan Carlos Monroy.

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