El pasado Día C tuve la oportunidad de ver varias carpetas de jóvenes creativos y aspirantes a creativos. Ellos tuvieron la mala suerte de caer en mi mesa. Ya lo siento. Me cuesta mentir. Intento ser amable, pero al final me pueden las ganas de explicarles lo que pienso de verdad.
Perplejidad y tristeza, esas fueron mis sensaciones. Yo suponía que los jóvenes pertenecían a otra generación, distinta a la mía. Se supone que han nacido con los nuevos medios, que viven en ellos, que entienden lo que piensan la gente como ellos, que se relacionan de otra forma, que esperan algo diferente de las marcas y que, por encima de todo, piensan que tienen algo nuevo que ofrecer al mundo, algo diferente.
