En Bob siempre hemos sido bastante reacios a inundar las páginas con banners de publicidad. Siempre me ha parecido que volvíamos a aquellos anuncios por palabras de hace ya más de 40 años. Siempre he pensado que esta estrategia respondía más a la torpeza con la que se mueve uno en un nuevo escenario que a la eficacia de esta. Siempre me ha sorprendido que los anunciantes destinen más presupuesto a formatos estándar que a formatos rich media, cuando la única razón de estar en internet es su capacidad para interactuar con los usuarios. Siempre me ha cabreado mucho este tema, pero no conseguía reunir los argumentos para defender una estrategia mejor.
Pues bien, era cuestión de tiempo y de disponer de un histórico de medición, y por fin he encontrado algunos informes que ofrecen datos comparados en un intervalo lo suficientemente grande como para sacar conclusiones.







