Algunas agencias de medios empezarán el año sabiendo que, de entrada, van a perder 30 millones de euros.
Imaginemos que ingresan 900 millones de euros, restamos el 30% de caída del mercado, que puede ser mayor, y al número resultante le quitamos los extra tipos de TVE, el horizonte del negocio se reduce casi en un 35%.
Si a esta situación le añades la clásica política de crecimiento “+15” de los grandes grupos de comunicación (dejémoslo en +10 por la coyuntura económica) empiezan a no encajar las piezas. Con un -35% de crecimiento, un negocio deja de serlo, especialmente si tus jefes viven en Nueva York, Londres o París.

Y estas cifras se pueden extrapolar al resto de las agencias de medios cuyo modelo de negocio se ancla en el tradicional.