Algunos, entre los que me encuentro, somos la generación bisagra. No hace falta explicarlo mucho. El cambio nos ha pillado en medio y representamos quizá la última generación que vivió la comunicación de masas. Los mejores engrasados pasarán a una nueva forma de comunicación comercial donde el individuo sustituye a la masa. El resto, los que no entiendan el cambio “masa-individuo” se quedarán atrás.
Somos fáciles de identificar. Si buscas por nuestro cuerpo, en algún lugar escondido, más visible o menos, más grande o más pequeño, muy profundo o apenas superficial , tenemos un tatuaje que nunca podremos borrar: el tatuaje de los medios.
